“Nunca imaginé que iba a rodar dentro de una cárcel”

Alexis Delgado – Director de Esta película es sobre mí

Por Alfonso Rivera-CINEUROPA

A veces, en los documentales se produce un bajón a la hora de su comienzo: ¿es difícil mantener el interés y ritmo más tiempo? En efecto. Yo podría haber estirado mi película, pero si mantienes ritmo y coherencia, y vas puliendo, limpiando y purgando, solo dejas lo esencial y mantienes el interés siempre del espectador y no te regodeas, al final sale la duración adecuada. No es algo que decide uno de antemano: es lo que dan de sí la situación, el material filmado, la historia y el personaje.

¿Cómo encontraste a una protagonista tan especial como Renata? Fue un hallazgo fortuito, casual: nunca me imaginé que iba a filmar dentro de una cárcel. Sí que estaba en disposición, con la sensibilidad despierta, de encontrar historias y esto lo comentaba con los amigos. Entonces una compañera me dijo que iba a realizar un taller de integración en un centro penitenciario y que si quería llevarme la cámara y rodar, y además hacer un reportaje de su trabajo, me facilitaba el viaje y la entrada con una cámara a la prisión. Dije que sí y, sin proponérmelo, me topé con Renata y con más personas. Pero ella me produjo una extraña atracción y, al mismo tiempo, temor. Me parecía enigmática, y eso me fascinaba; no hablaba con nadie, miraba con unos ojos muy intensos y me fui poco a poco acercando a ella, armado de confianza al ver que no esquivaba mi cámara. Así que le propuse hacerle un retrato, descubriendo luego que estaba deseando que la filmara. Me encontré una suerte de actriz-diva que quería contar su historia.

Has nombrado la mirada, bastante desnuda en la película, pero… ¿existe ésta cuando hay una cámara delante o va cambiando, pues las miradas son muchas y múltiples? Ese asunto que comentas es una problemática filosófica o casi ontológica, pues ¿cómo podemos saber qué hay al otro lado, cómo podemos determinar la realidad objetiva? Sólo sabemos que nosotros interpretamos la realidad, colectiva e individualmente. La mirada desnuda es una manera poética de decir que es franca, real y estamos viendo lo que hay detrás de ese rostro: ¿vemos a esa persona, su alma? Esta cuestión es infinita, porque estamos viendo una película, una representación de una presencia. Hay unos códigos en ella que asumimos a priori y no cuestionamos: el del documental se basa en la idea, creencia y fe, de que lo que contemplamos es real. A mucha gente le molesta que la frontera entre realidad y ficción no esté clara, porque siente sus expectativas frustradas y, en algunos casos, estafadas. La ambivalencia entre lo que es y no es, lo que es representado y lo que representa, lo que creemos que es verdadero y lo que quizás sea fantasía, es un elemento fundamental de mi película, implícito en el retrato de Renata: a esa persona, que está encerrada en una cárcel, el público la va a conocer a través del personaje, que es la representación de la película y que yo he construido en la edición. Este personaje encarna esa complejidad de definir qué es real o no: ¿está actuando, está sintiendo, está siendo ella, es una actriz ante la cámara, qué hay de verdad en lo que dice…? Eso es lo fascinante del personaje y lo que puede aportar la película: ojalá su contemplación despierte estas reflexiones en torno a la representación.

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